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viernes, mayo 23, 2008

Las manias...



Me confieso! yo tengo mis manias, pequeños ritos que definen mi personalidad en diferentes escenarios, los guardo como secretos, pero no por no querer compartirlos sino por lo que implica destapar las entrañas. No espero compresión, exploro en todo caso uno de mis rituales con la intención de encontrar otros que en silencio encuentren empatía así que contaré...

Recuedo que de niño cuando las sabritas eran la única marca de frituras, mi abuelo o mi papá me daban $5.00 para que cuando fuera a la tienda me comprará lo que deseara y a mi me encantaba comprar sabritas (en ese entonces costaban $5.00 pesos hablo de los 80's) luego entonces pasada la compra venía la más dificil decisión, por un lado podía comerlas una por una despacio sin morder de inmediato más bien quitandole su sabor y una vez quedando la papa sin sabor comer lo menos importante, la papa en si.

Esto no suena raro, la mayoria lo hacía incluso en público, pero el problema era que a mi me gustaba la opcion "B" digamos la menos ortodoxa y que se define por el acto de aplastar la bolsa de frituras hasta reducir su contenido a finas migajas para que acto seguido convencerme de que -si es tan infimo a lo que se redujo el contenido no merece más que ser comido de un solo bocado- y entoces llevarme todo a la boca.

Si alguno de ustedes lo hizo sabe a lo que me refiero...

El producto final es un polvo que inmediatemente agota la saliva, la boca queda seca, la primera masticada es como comer tierra, no puedes pasarlo, las glandulas salivales empiezan a trabajar, el bolo alimenticio empieza a formarse y ahí viene la mejor parte.

La boca esta tan saturada de este polvo que cada masticada inunda la boca con sabor, en la lengua la sensación es de hormigueo, el paladar participa completo del festín y luego poco a poco este amasijo se empieza a resbalar hasta volverse un duro pedazo semejante a la plastilina que se mueve lentamente por el esofago

Ese soy yo y mi fina forma de comer papitas! Que hay de ti?

martes, enero 22, 2008

En un fin de semana cualquiera...



En un fin de semana cualquiera soy dueño de mi tiempo, me volteo beso a mi esposa para ver si aun esta dormida y pongo atención para saber si dentro de esa cuna ya hay alguien dando vueltas. El dìa comenzó...

Y como el fin de semana es realmente mio pues me puedo dar el lujo de cocinar, procuro en especial los domingos preparar algo que se me antoje y que los demás también disfruten, mi especialidad de los domingos pueden ir desde los camarones en ceviche hasta carne asada al carbón.

Está foto la tomé justo despues de preparar el desayuno en una mañana muy fria en la que el menu para servir era quesadillas de jamón y queso humeando, ingredientes para una rica salsa pico de gallo y té de manzanilla en jarrito de barro.

¿Alguien gusta?

lunes, octubre 29, 2007

¿Qué hay para comer?



Joe: ¿Qué hay de comer? pregunte a la Señora que se encontraba destras del comal en la feria gastronómica de Oaxaca que engalana la entrada al M.U.N.A.L.

Sra de la feria: !Hay tlayudas, tamales, tasajo, enchilada, mole amarillo y mole rojo.

Joe: Perfecto Tlayudas es la mejor opción cuando se trata de comida oaxaqueña (pensé entre mi).

Pague 40 pesos y me prepararon...

Una tortilla de aprox 29 cm de diametro bañada con "asiento" que es una mezcla de manteca y frijoles, más de un cuarto de kilo de queso de hebra y adornando finamente esa capa blanca de queso cecina enchilada, col y cebolla.

Misma que una vez preparada es doblada y puesta sobre brazas de carbón y sazonada con sal que lleva petalos de flores, pimientas y 4 tipos de chiles secos molidos, mientras se dora hasta quedar crujiente.

Una vez puesta sobre el plato y bañada con una salsa de jitomate frito y molido en molcajete, tomé esta foto y recordé porque el sureste de México es lo más variado y hermoso que tenemos en cuanto a cultura gastronómica.

Si algun día esta en tus posibilidades come en un restaurante de comida oaxaqueña o mejor aun visita Oaxaca

lunes, agosto 13, 2007

A veces...


A veces antes de comer me pongo a pensar sobre la guerra por alimento que un puñado de años puede desatarse, a veces también me sumo a las campañas y compro mi tarjetita de un kilo de ayuda porque se que si llega a manos de gente en situación vulnerable y no a programas asistencialistas del PRD.

A veces incluso antes de empezar mi comida siento ansiedad y pena por la gente en la cierra de Hidalgo que tiene indices de pobreza como los de los lugares mas olvidados en el otro lado del planeta.

Pero a veces no me acuerdo de nadie y me vale todo y cuando no me acuerdo de eso me compro un sandwich con 38 rebanadas de roastbeef (las conté) del cual normalmente solo me logro comer la mitad.

Lo que me lleva a una conclusión...

Es inevitable y quien me conoce lo sabe! dentro de mi vive un algo que cuando se suelta me lleva a ser todo lo que contrario de lo que se supone que me gusta ser! Pero asi somos un poco todos... o no?