De regreso a casa todos los días me encuentro profundamente acompañado por un millón de autos que se mueven por toda la ciudad...
Pero ahí detras de mi volante todo es soledad, no hay estereo, no hay copilto, no hay que tomar porque no hay donde ponerlo y por lo mismo no hay nada para comer. En el viaje tan solo me acompañan una caja de kleenex que no encuentra su lugar y lo que resta del paquete de halls de menta ultrafuerte que sirven para despejarme la garganta y el hipnótico sueño que provoca viajar por hora y media de regreso a casa.
Eso si!! mientras regreso voy cargado de pensamientos, de cosas que quiero hacer, de problemas del mundo que juro que un día resolveré, de miedos y angustías y una pequeña cámara que esta siempre dispuesta a ser testigo de cualquier cosa inusual que se asome en nuestro camino.
Ya es viernes, menos mal!!

3 comentarios:
Es parte de ese cambio tan radical de la vida de Papalote Móvil a la vida real. No es lo mismo camioneta roja y amigos, que regreso a casa después de una larga jornada de trabajo en ésta gran ciudad, pero ya iras agarrando tu propio ritmo. Te mando un saludo y un abrazo partner. No te sientas solo aqui estamos tus chilaquiles.
wac! si yo con cuarenta minutos ya me ando volviendo loca! ahora con hora y media, no me quiero ni imaginar... buen fin de semana!!!
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