
Me siento y reviso lo que tengo...
Me acompañan mi esposa, mi hija un pastel de queso con cajeta una vista a la marina y la tranquilad de un día que terminó.
Reviso con discreción mi cartera... no hay problema la salida de esta noche la libramos, pienso para mis adentros, saco la cámara y le tomo fotos a mi pastel. La suka me pregunta ¿para qué? yo solo contesto que estoy festejando.
Platicamos un poco sobre si debemos o no dejar que Constanza chupe todo... miramos hacia los yates y cada quien reserva su espacio de silencio para reflexionar y dejarse volar la mente.
Le doy vueltas a la idea de escribir un nuevo post mientras jugueteo con la mano de mi hija que lucha por llevar la mía hasta su boca.
Caigo en la cuenta de lo feliz que estoy en ese momento y lentamente para que no me note volteo y miro otra vez a la suka, a veces me pregunto que carajo le debé a la vida para que le tocara un esposo como yo, lo que sea que pudo haber hecho lo esta pagando caro conmigo... pienso, o será que en todo caso me cuesta trabajo creer la suerte que tengo de tener una esposa como ella y por eso necesito volver a verla una y otra vez, así con esa cara de felicidad que me inspira toda la paz que necesito.
La suka nota mi mirada, suspira como poniendo pausa a sus pensamientos, revisa y limpia a Constanza que ha dejado caer un poco de saliba sobre su falda, me mira y me dice que me ama. Yo contesto que las amo a ambas mientras le doy otro trago al café, esta vez sosteniendo con ambas manos la taza y haciendolo muy despacio como para que me dure el momento.
Regreso muy calladito a mi bolsa de pensamientos y repaso un año de escribir en el blog con sus 114 post y todas los momentos que viví y fotografié con la intención de contar lo que siento, los lugares a los que fuí, los post que nunca publiqué, el blog donde escribo para Constanza y por supuesto el paciente photoblog que tan de cuando en cuando atiendo....
Convenimos apurar nuestros postres y cafés pues la vida con Constanza es en tandas de 40 minutos, podemos ir a todos lados con ella pero en todos los lugares solo tolera 40 minutos de lo mismo, luego debe empezar una nueva actividad sino se acaba la paz. Llega la cuenta y festejo el monto que esta vez me parecio bajo. Pago y dejo una buena propina pues de no ser así la suka pondría lo demás ya que le da mucha pena dejar poquito.
Me levanto tomo de una mano a mi esposa que se recarga en mi hombro y en la otra mano la carriola con mi hija y me doy cuenta que sí.... el resumen de este año, de todo lo vivido y todo lo que me motiva para vivir me cabe en dos manos y por eso Ahora lo Recuerdo Todo...
1 comentario:
Me hiciste sentirme dentro del momento, me encanto tu post sobre todo el final ! yo creo que tu esposa no esta cumpliendo ninguna penitencia contigo sino que te mereces esa bendicion
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