domingo, septiembre 18, 2005

Mientras volaba...



Este domingo 18 de septiembre creo que por primera vez en mi vida volé un papalote, lo que se dice en serio volar! y no es que nunca hubiera tenido uno, incluso cuando cumplí 27 eso pedí de cumpleaños a mis amigos.
Pero este domingo fue diferente logré que un papalote volará por más de unos minutos quizá tuvo que ver que nunca había volado uno en la playa con sus rafagas de aire, pero lo logré y pero con ese vuelo del domingo se me agolparon de una sola vez las memorias de todo lo que deseaba de niño y lo mucho que me frustraba no lograr que volará un papalote. fue divertido recordarlo
Ademas viendolo bien es irónico trabajar en un lugar que se llama Papalote y nunca haber volado uno en forma... que no?
Descubrí muchas cosas como por ejemplo que no solo es importante volarlo sino que tan alto puedes hacerlo y que por eso todo mundo corre jalando el papalote porque nunca es suficientemente alto y así como si nada mientras lograba volar el mío me encontré haciendo lo mismo que todos... corría de un lado a otro jalando más fuerte y sudando a chorros, estaba dispuesto de llegar hasta donde fuera posible y cada que caía mí papalote enrollaba rápido el hilo incluso quemandome las manos porque sentía que mientras estaba en el suelo me perdía las mejores corrientes.
La sensación de poder llegar más lejos y más alto es embriagadora pero en resumen para hacer que vuele solo necesitas ponerlo en contra del viento y soltarle la cuerda.
Todo esto sucedio dentro del marco de las fiestas de octubre de las playas de Rosarito, donde el domingo Papalote Móvil Museo del Niño puso su stand de armado de papalotes a un costado del Festival de La Paella 2005.
En mi resumen volar un papalote es tener por unos minutos una extensión de tu niñez unida por un delgado hilo a lo menos importante ¡¡el cuerpo!! El de la foto soy yo y el papalote exagonal de lado izquierdo es el mío. Gracias Niña Chamoye por la foto... captaste la escencia de este post.

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