
A punto de salir este domingo de regreso al DF para dormir en casa de mis papas y volar el lunes de regreso a Mérida me dí cuenta que tengo mil historias de aeropuertos que contar, de gente que se despide o se recibe, de niños que llorán o familias que se abrazan dependiendo de la diferencia abismal entre salas de llegada o de salida, he visto tantas maletas en las bandas tantos regalos en los maleteros del techo del avión y a veces cuando tengo que esperar una maleta que documenté juego a mirar a la gente a mi alrededor y luego a buscar en la banda ¿Qué maleta es la de quien?. Aun más me gusta cuando en la banda aparecen mascotas en sus jaulas, identificar al dueño del animal antes de que se acerquen a tomarlo no siempre es cosa fácil.
Me gusta que la gente se quiera y se extrañe, me gusta que a la gente la reciban en los aeropuertos, más aun disfruto cuando llego a Zacatecas en el vuelo de la noche porque casí al mismo tiempo llega el vuelo de Chigago cargado de paisanos, de regalos, de triunfos y fracasos y de sentimientos que pocas veces aguantan explotar antes de pasar por el semáforo de aduana, me gusta verlos llorar de alegría, me gusta que regresen. Quizá al final lo que vale la pena de cualquier viaje largo es regresar.
Suka Zacatecas fue por mucho tiempo un viaje de ida, ahora cada que voy es un viaje de regreso.
miércoles, mayo 25, 2005
De regreso...
Publicadas por
Joe
a la/s
11:54 a.m.
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